De viaje por Estados Unidos

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El día 16 de octubre inició el viaje por Estados Unidos que me llevará, junto con un amigo, a recorrer principalmente Boston y Nueva York. En el viaje de ida, que partió de Ezeiza e hizo escala en Santiago de Chile, me fascinó la vista de la Cordillera de los Andes, que la hicimos de día y con un cielo bastante despejado, que permitía ver claramente las montañas y los picos nevados. Realmente muy lindo paisaje que puede apreciarse tímidamente en la foto.

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Al llegar a Estados Unidos, los trámites de ingreso fueron, contrariamente a lo que esperaba, muy simples y ágiles. De hecho, entre que bajamos del avión, retiramos las valijas y salimos del aeropuerto no pasaron más de 40 minutos. Dentro del mismo aeropuerto tomamos un tren (que ellos llaman Airtrain) y con dicho transporte hicimos combinación con el subte y nos dirigimos a la isla de Manhattan. Si bien la red de subte en Nueva York es enorme (muchas veces mayor a la de la Ciudad de Buenos Aires), los coches son muy similares y las estaciones me dieron la misma impresión de suciedad que en la capital de Argentina.

Dado que llegamos a Manhattan alrededor de las 10 cargados con las valijas y a las 14.30 teníamos que tomar el micro a Boston, el recorrido por Nueva York fue breve y enfocado en una parte del barrio chino (Chinatown), que está al sur de la isla. A pesar de estar alejado del centro de la ciudad, se notan algunos rasgos típicos de una ciudad grande, como las amplias calles y una multitud de autos circulando por las avenidas, aunque no tantos por las calles comunes.

Algo muy pintoresco son algunas características de la ciudad que recuerdan a películas, como las escaleras metálicas fuera de los edificios, protagonistas de tantas persecuciones, o los típicos callejones que de noche suelen ser escenario de peleas callejeras. No obstante, Nueva York será tema para el regreso de Boston.

Llegadas las 14.30 partió (puntual) el micro de YoBus!, que debía demorar cuatro horas y, debido al intenso tráfico, el viaje se prolongó por espacio de 5.30 horas. Si bien por momentos se hizo bastante largo, también hubo una parte del camino que fue realmente muy bonita, con la ruta haciendo curvas entre una espesa arboleda con sus hojas teñidas de diferentes tonalidades, variando entre el verde y el rojo, pasando por el naranja y el amarillo, debido al reciente inicio del otoño. Finalmente, arribamos a las 20 a la South Station en Chinatown, Boston y a muy pocas cuadras del Hostelling International, donde tenemos reserva por dos noches. La primer impresión de Boston fue positiva, en una noche cálida que fue refrescando de a poco y que mostró una interesante vida nocturna, dado que existen variedad de bares y se ve mucha gente joven en la calle, incluso teniendo en cuenta que se trata de un día jueves.

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Respecto del hostel, la primer impresión me resultó excelente, empezando por la cordial atención en la recepción, con una cocina realmente muy amplia, sala de juegos, una sala de estar con cómodos sillones, habitaciones con camas cucheta y lockers de un buen tamaño y baños privados (compartidos entre las habitaciones, pero para una sola persona) que tienen incluso secador de pelo. El hostel cuenta con Wi-Fi en los espacios comunes y en las habitaciones y provee también de toallas limpias.

Para destacar es la amabilidad con la que las personas nos han tratado en más de una oportunidad, tanto en Nueva York como en Boston, dado que al vernos mirando un plano hubo quienes se acercaron en diferentes momentos a darnos indicaciones para poder llegar al lugar que buscábamos.

Es todo por hoy, a descansar que el recorrido de mañana será bastante largo y tengo particular entusiasmo con las cosas que vayamos a encontrar y porque será hora finalmente de desempolvar la cámara que hace rato está esperándome.