Campo de concentración de Sachsenhausen

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Historia de Sachsenhausen

En la ciudad de Oranienburgo, a una media hora de Berlín, se encuentra el predio en que alguna vez funcionó el campo de trabajos forzados de Sachsenhausen. Habilitado en 1936, fue uno de los primeros campos de concentración de la Alemania nazi. El mismo funcionó hasta el año 1945, momento en que los alemanes pierden la guerra y pasa a manos de los rusos, que constituyen allí su campo especial número 7 y lo mantienen en funcionamiento desde 1945 hasta 1950.

En principio, el campo de concentración de Sachsenhausen fue principalmente destinado a albergar presos políticos, que eran obligados a realizar trabajos en condiciones inhumanas. Con el tiempo, se fueron trasladando allí también gitanos, judíos, homosexuales, prisioneros de guerra y Testigos de Jehová. Si bien no fue constituido como un campo de aniquilamiento, murieron en él alrededor de 30.000 personas, asesinadas, por hambre, enfermedades o por las exigencias físicas a las que eran expuestas.

Sachsenhausen fue, además, el principal centro de entrenamiento de los comandantes y el personal de guardia para los campos de concentración, así como también el lugar de formación de los oficiales de las SS. Su influencia e importancia aumentó aún mas luego de que, en el año 1938, se transfiriera de Berlín a Oranienburgo la función de centro administrativo y de inspección de todos los campos de concentración.

Con la ocupación rusa de Oranienburgo, lejos de acabarse las atrocidades que allí se llevaban a cabo, sus instalaciones continuaron utilizándose con los fines para los cuáles habían sido construidas, sólo que las víctimas en este caso eran otras. Se estima que en el período comprendido entre 1945 y 1950 murieron alrededor de 12.000 en el campo especial número 7.

Sachsenhausen en la actualidad

En la actualidad, el antiguo campo de concentración de Sachsenhausen funciona como museo y memorial. Recorrer las instalaciones al tiempo que uno imagina lo sucedido en cada lugar es una experiencia escalofriante pero que vale la pena. Es mi recomendación en este recorrido contratar un guía o la audioguía que ofrecen en el mismo predio, porque de esa manera se puede entender en su contexto las cosas que uno ve, además de conocer la historia y anécdotas del lugar.

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