Conociendo Boston

Boston Freedom Trail

Boston es un lugar al que vale la pena dedicarle varios días para conocer, pero teniendo tan sólo un día y medio, la de hoy fue una caminata muy intensa durante poco más de ocho horas por la ciudad, para intentar abarcar todo cuánto fuera posible. Partiendo desde el hostel, recorrimos por dentro el Public Garden (¡donde abundan las ardillas!) y el Boston Common Park, que fue fundado en 1634 y es el parque más antiguo de Estados Unidos. En el mencionado parque tiene inicio un recorrido llamado Freedom Trail que cuenta con una longitud de unos cuatro kilómetros y atraviesa dieciseis lugares históricos. En la práctica, si uno se permite desviarse un poco del camino, se pueden encontrar varios lugares más, como la casa donde vivió la madre de John Fitzgerald Kennedy y el Memorial del Holocausto.

Ardilla en Boston

Entre los lugares presentes en el recorrido está el Bunker Hill Monument, un obelisco de 67 metros de altura y unos 294 escalones, constituyendo a la vez una subida muy cansadora (sobre todo porque se encuentra al final del recorrido) y un recomendable lugar para acceder una vista panorámica de la ciudad.

Parte en el camino del Freedom Trail y parte desviándonos del mismo, pudimos recorrer algo de Charlestown, el barrio más antiguo de Boston, muy pintoresco y tranquilo, con casas realmente muy bonitas. Algo similar nos encontramos cuando, luego de finalizar el recorrido, nos dirigimos a Beacon Hill, otro barrio de Boston cuya particularidad es que es el más pequeño de dicha localidad. El mismo se encuentra muy cercano al Common Park y realmente vale la pena visitarlo. Para cerrar el día, dimos una vuelta por Science Park y Lenderman Park, en la costa del Charles River, dos parques realmente muy lindos para sentarse a tomar unos mates y descansar un poco las piernas.

Durante la noche salimos a dar una vuelta por la ciudad, buscando algún bar donde poder sentarnos a compartir alguna bebida. Entramos a uno a las nueve y media y había ya varias personas. No obstante, alrededor de las once y media mucha de la gente se había ido, probablemente a algún lugar que fuera más adecuado para bailar, y nosotros terminamos volviendo al hostel, dado que aún no pudimos detectar los horarios que se manejan acá ya que, por ejemplo, anoche cenamos alrededor de las once y parecía demasiado tarde y hoy que la merienda fue a las ocho terminamos directamente salteando la cena.

Mañana tendremos la mañana para seguir recorriendo, aunque será cerca dado que a primera hora de la tarde parte el micro hacia Nueva York, lo que nos deja con las ganas de conocer Harvard y el MIT.