Filosofando

Vivir, con la incertidumbre de no saber

Una pregunta cruel que suele resonar en mi cabeza. A veces producto de mis pensamientos, otras veces en los labios de gente que me rodea. ¿Qué querés hacer de tu vida? El primer momento en que me enfrenté a esa pregunta tenía tan sólo 7 años y analizaba el cambio de colegio. De una manera extraña, en aquel momento sabía que no quería estar 8 horas en la escuela. Y así fue como dejé la doble escolaridad. La próxima gran decisión fue a los 14: tenía que elegir la orientación en mi educación secundaria (polimodal en aquellos años). Las opciones eran naturales, humanidades y otras que ni me acuerdo. No lo sabía y me sentía presionado. Tenía que tomar una decisión pero no me sentía preparado, no contaba con los elementos para decidir qué me gustaba más. Ni siquiera estoy seguro de si entendía de qué se trataba cada cosa. Elegí naturales, porque la mayoría de mis amigos seguirían esa orientación. Y porque desde 1º grado había ido al curso identificado como “A” y si escogía naturales seguiría en el “A”. En eso basé una decisión “trascendental” en mi vida. Más tarde fue aún más difícil: elegir una carrera universitaria, la que definiría mi profesión y de qué trabajaría el resto de la vida. Menuda decisión, cuando aún ni siquiera tenía una noción acerca de qué se trataba esa cosa que la gente grande llamaba vida. Cómo había hecho un par de cursos de computación y me habían gustado elegí informática, sin siquiera saber de qué se trataba la carrera, claro está. Había tomado la gran decisión pero en tan sólo un par de años empecé a dudar.

Foto del Proyecto 365, día 193

Foto del Proyecto 365, día 193

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Vuelta de hoja

Dar vuelta de hoja es animarse a aceptar y enfrentar la realidad, liberarse de las ataduras que nos limitan y nos impiden seguir adelante. Experimentar la adrenalina que causan lo desconocido y los nuevos desafíos. Es darse la posibilidad de entender de lo que uno es capaz, aprender a valorarse por lo que uno es y no por lo que uno tiene. Es superar el miedo a perder para poder ganar, es correr el riesgo, vivir cada día una aventura. Es no quedarse con el deseo de conocer el final de la historia y, en su lugar, descubrir de qué se trata.

Leandro_Di_Tommaso_Vuelta_de_hoja

Foto del Proyecto 365, día 42